Ser un Canal de Luz - Terranima

Ser un Canal de Luz

Cuando hablo de “Ser un canal de Luz” me refiero a una persona que actúa como un puente entre lo divino y lo terrenal

Este concepto, presente en muchas tradiciones espirituales, describe a aquellos que están abiertos a recibir y transmitir energías y mensajes del más allá, ya sea de guías espirituales, ángeles, maestros ascendidos o las señales que te muestra la propia vida. 

Ser un Canal de Luz implica ser un recipiente y transmisor de la energía pura y elevada que proviene de la fuente universal. 

Para que eso ocurra, es necesario desarrollar algunas cualidades, como son: la sensibilidad, la intuición y el amor incondicional. 

  1. La sensibilidad de estar abierto a las energías sutiles que nos rodean. Esto a menudo requiere un alto nivel de receptividad y una disposición a escuchar y sentir más allá de lo físico.
  2. La intuición es una herramienta vital para ser un canal de luz. Es a través de la intuición que se reciben mensajes y se perciben las energías que necesitan ser transmitidas.
  3. El Amor Incondicional eleva la vibración y te permite una conexión más clara y pura con lo divino.

Ser un canal de luz

El camino para aprender a ser un canal de luz no es siempre sencillo y puede requerir años de práctica y dedicación. Para mí hay dos imprescindibles en este camino: el autoconocimiento y el cuerpo.

Autoconocimiento

Antes de poder canalizar uno debe conocerse a sí mismo profundamente. Esto incluye reconocer y trabajar a través de las propias sombras y traumas, es decir, transformar constantemente las propias limitaciones para mantener el canal puro

Es necesario operar desde un espacio interno donde el ego no existe y los patrones que limitan tu esencia desaparecen. 

En realidad, todo lo que tiene que ver con la identidad personal desaparece. Este estado de pureza y vacuidad permite que la luz divina fluya sin obstáculos ni distorsiones. 

El ego, con sus deseos, miedos y apegos, bloquea o contamina la transmisión de energía. Por lo tanto, la disolución del ego es un paso crucial para canalizar mensajes de luz.

La desidentificación con el ego implica un proceso profundo de desapego y autotransformación. Requiere la disposición de dejar ir las identidades, roles y etiquetas que has asumido a lo largo de tu vida. Este desapego no significa perder tu humanidad, sino trascender las limitaciones impuestas por el ego para permitir que la verdadera esencia divina se exprese plenamente. 

Parte esencial de este proceso es vaciarse de creencias y programas limitantes. Las creencias, tanto conscientes como inconscientes, actúan como filtros que distorsionan la percepción y la transmisión de la luz divina. Estos filtros pueden estar formados por experiencias pasadas, condicionamientos culturales, miedos y juicios. Al vaciarte de las construcciones egoicas, te conviertes en un recipiente puro para la energía divina, capaz de transmitir amor y sabiduría sin distorsiones, permitiendo que la luz fluya con mayor claridad y pureza.

La desidentificación del ego y el vaciamiento de creencias limitantes no son procesos que se completan de una vez por todas, sino que requieren un compromiso constante y renovado. Además, se debe estar dispuesto a enfrentar cualquier desafío interno que surja en el camino, entendiendo que estas son oportunidades para un mayor crecimiento y purificación.

Ser un canal de luz

Cuerpo:

Este proceso de convertirte en ser un canal de luz requiere un cuerpo que esté en sintonía con las vibraciones más elevadas y capaz de sostener y transmitir esta energía de manera efectiva. En esencia, el cuerpo físico se convierte en el vehículo a través del cual la energía divina se manifiesta y fluye hacia el mundo. Por esta razón, la purificación del cuerpo es un aspecto crucial para cualquier que quiera ser un canal de luz.

El cuerpo humano no es sólo un receptáculo físico, sino también un sistema complejo de canales energéticos, meridianos y chacras que facilitan el flujo de la energía. Cuando el cuerpo está limpio y equilibrado, estas energías pueden moverse libremente, permitiendo una conexión más clara y potente con las fuentes divinas. 

Purificar el cuerpo implica mantenerlo en un estado de salud óptima y libre de toxinas que puedan interferir con el flujo de energía. Aquí te nombro algunas prácticas clave para lograr esta purificación:

  1. Nutrición Consciente: Consumir alimentos naturales, frescos y nutritivos que alimenten el cuerpo sin introducir toxinas. Evitar alimentos procesados, azúcares refinados y sustancias químicas ayuda a mantener el sistema energético limpio.
  2. Hidratación Adecuada: Beber suficiente agua pura y limpia para ayudar a eliminar toxinas y mantener la claridad mental y física.
  3. Ejercicio Regular: Mantener el cuerpo en movimiento a través de ejercicios que promuevan la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio energético.
  4. Prácticas de Desintoxicación: Incorporar métodos regulares de desintoxicación, como ayunos, baños de sal y el uso de hierbas purificadoras, puede ayudar a eliminar las toxinas acumuladas.
  5. Respiración Consciente: Practicar técnicas de respiración profunda y consciente que oxigenen el cuerpo y promuevan un estado de relajación y equilibrio.
  6. Sueño y Descanso: Asegurar un descanso adecuado y un sueño de calidad, ya que el cuerpo necesita tiempo para regenerarse y equilibrar sus sistemas energéticos.

Un cuerpo purificado es más sensible a las energías sutiles y puede detectar y responder mejor a los cambios en el entorno energético. 

Esta mayor sensibilidad y receptividad son cruciales para ser un Canal de Luz, permitiéndote adaptarte y ajustar tu vibración para alinearte con las frecuencias más elevadas. Además, un cuerpo limpio y saludable permite que la energía divina fluya con menos resistencia, facilitando una comunicación más clara con los Seres de Luz.
 

Me gustaría terminar este artículo poniendo énfasis en el impacto de ser un Canal de Luz, ya que, al actuar como un conducto para la energía divina, puedes influir positivamente en tu entorno y en las personas con las que estás en contacto. La energía de la luz tiene el poder de transformar, sanar y elevar, y aquellos que son receptores de esta energía pueden experimentar cambios profundos en sus vidas. 

A medida que más personas se convierten en canales de luz y viven alineadas con los principios divinos, la vibración del planeta se eleva, abriendo el camino hacia una transformación global caracterizada por una mayor armonía y unidad. Esta evolución colectiva hacia un estado de mayor equilibrio y conexión divina es un anhelo profundo de mi alma, el propósito que guía mi camino y mi compromiso con la luz.

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Con Amor y Luz,

Núria Xandri